6.27.2010

NOVIOS

Ayer por la tarde salimos a pasear juntas 3 generaciones de mi familia. Confieso que cuando las llevo flanqueándome, me siento la persona más dichosa del mundo.

Recuerdo la sensación que me produjo el llevarla de la mano por primera vez... me imaginaba que todo el mundo me miraba y debía ser así ya que mi cara de felicidad seguro que no pasó desapercibida a ningún viandante. Fué un trayecto corto, unos 100 m ida + vuelta, suficiente recorrido para que yo volviera henchida de orgullo. No se si ella cuando va conmigo tiene la misma sensación, pero me siento muy importante cuando paseamos con nuestros dedos entrelazados y siento su mano pequeñita y juguetona entre la mía que se quiere escapar para volar libre detrás de cada cosa que llama su atención.

Durante el paseo nos encontramos a una amiga de la abuela del bebé de 2 años y pico pequeñito, quien durante la conversación, se dirigió a ella y le dijo:

- Sabes, yo tengo un niño pequeño, un novio para tí.

Sin inmutarse, sin desviar la mirada, sin mover un solo músculo contestó desde su metro escaso:

- Ya tengo novio, se llama Antonio.

Nos quedamos atónitas! Antonio, Antonio, Antonio, ese Antonio del que siempre declara cada día cuando baja del autobús que le pegó, el mismo Antonio que hasta hace bien poco creíamos era su amigo invisible no solo existía sino que además era su novio! Aguantamos como pudimos la risa ante tamaña declaración de amor.

Por la noche, mientras estabamos cenando, se lo conté a su padre, un hombre maraBilloso y excepcional. El le dijo:

- Así que tienes novio? Como se llama?

Y ella, sin dejar de lado la ardua tarea de dar caza a un trozo de carne con su tenedor, sin pestañear, sin levantar la mirada del plato, respondió con cierta impaciencia en la voz:

- No quiero un novio, ya tengo a Antonio.

Algún día averiguaremos cual es el papel de Antonio en la obra de teatro de su linda existencia, si para entonces seguís detrás de este hilo que me conecta con vosotr@s, si seguís al otro lado de mis pensamientos, prometo contaros el final de esta historia. Hasta entonces y tal y como ella nos canta cada noche con su vocecita chillona y alegre:

"Caramelo, chupetín, este cuento llegó a su fin"

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