7.05.2010

YO PROCRASTINO Y TÚ?

Leyendo un suplemento dominical (es increíble la cantidad de información que se puede aprovechar de cada página publicada) descubrí un término que define claramente lo que me pasa y para el que no encontraba una definición: yo procrastino.

Permitidme que haga un paréntesis, tengo que contaros algo que acaba de ocurrir justo cuando ponía el punto y aparte del párrafo anterior: mi bebé acaba de pasar desnuda (o como le gusta decir: "en pelotas picada") agarrada a una lata de Coca-Cola Light (no es publicidad subliminal, yo no soy como dice Torres de Pesi, yo soy de Coca-Cola de toda la vida, al igual que soy de Nocilla, de Pastas Gallo, tomate Solis, arroz La Cigala y aceite La Española)... sigilosa... me sobresalté al verla con el brebaje prohibido entre las manos y ella, con esa inteligencia infinita que espero sepa canalizar hacia algo bueno o se convertirá en la más maligna entre los malos, sabiéndose pillada "in franganti", me sonrió con su carita de ángel y su pelo revuelto mientras la luz del ultimo sol de este día se posaba sobre su cabello desdibujando mil y un rayos rojos... por mí que se beba el Ebro! Es tan bonita...

Sigamos.

Procrastinar, del latín: pro, adelante, y crastinus, referente al futuro, o posposición, es la acción o hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes y agradables. (wikipedia dixit).

Creo que soy procrastinadora eventual, ya que observo, desde un tiempo a esta parte cierta tendencia a dejar las cosas importantes para el último minuto, y eso me produce una doble sensación: por una parte una descarga de adrenalina importante (joder no me va a dar tiempo..., joder, jodeeerrr) y por otra un acuciante sentimiento de angustia (soy gilipollas, si lo hubiera hecho ayer, es que no aprendo...). Eso hace que tenga constantemente un sentimiento de culpabilidad del que no logro separarme, es como mi sombra, por mucho que intente escaparme siempre está ahí, detrás de mí, burlón. Culpable, culpable, culpable... siempre dejo algo pendiente para poder experimentar esa sensación que me va intoxicando poco a poco, es como fumar, sabes que te matará, pero poco a poco... procrastino...
Buceando en wikipedia (gran invento) me entero además de que existen 3 tipos de procrastinación, la primera por evasión, evitamos empezar algo por miedo al fracaso; la segunda por activación, postergamos una tarea hasta que no hay más remedio que realizarla y por último por indecisión, intentamos realizar la tarea pero nos perdemos en la manera mejor de hacerlo sin tomar una decisión. Claramente yo procrastino por activación.

Para que veiais que el tema es serio, incluso hay fórmulas matemáticas para explicar el fenómeno: 10+2×5, que expresa el siguiente modus operandi: 10 minutos de trabajo seguidos por dos minutos para enredar. Repetir cinco veces. Y así hasta terminar el trabajo. Al cabo de una hora habrás trabajado 50 minutos y sólo habrás perdido el tiempo durante 10. Tampoco está tan mal, no?

Incluso un psicólogo Piers Steel y su equipo de la Universidad de Calgary resumieron después de 10 años de investigación este asunto con otra ecuación: U=E×V/I×D. Según la cual, U, que es su deseo de terminar una tarea, dependerá de E, que son sus expectativas de tener éxito, multiplicadas por V, que es la voluntad que le ponga a acabar de una vez por todas; todo esto, dividido por I, que es la fecha de entrega, y multiplicado por D, su sensibilidad personal para retrasar las cosas.

En el artículo del PAIS que inspiró este "pensamiento" también hablan de la intercrastinación "que vincula la Red y el arte de procrastinar mediante la siguiente definición: "acción de empezar cosas nuevas: blogs, tareas, proyectos personales... dejando inconcluso lo que se había estado haciendo". A vosotros pongo por testigo que no dejaré de escribir este blog mientras uno solo quiera seguir conectado conmigo.

Según los doctores Michael Roizen y Mehmet Oz, coautores del best-seller “Tú: El Manual de Instrucciones“, el más peligroso de todos los tipos de estrés es el que se deriva de lo que llaman NUTs, que son las siglas de Nagging Unfinished Tasks, es decir, “Molestas Tareas Incompletas“, aprovechando también el juego de palabras en inglés (to drive someone nuts = volver loco a alguien). Según los autores, cada una de estas tareas inacabadas que se mantienen a lo largo del tiempo puede hacerte envejecer una media de ocho años, lo que significa que si tienes treinta aparentarás treinta y ocho.
Glubs!

Yo procrastinaba y tú... lo vas a dejar?

Fuentes de inspiración: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/ultimo/minuto/elpepusoc/20100313elpepusoc_6/Tes; "Tú: el manual de Instrucciones" de Michael Roizen y Mehmet Oz

2 comentarios :

  1. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  2. Pues no dejes tu blog y no procrastines como yo (ejem, prometo corregirme).

    Bicos :-)

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