8.04.2010

OBVIO

Habían ido a pasar la tarde a la playa, una perfecta tarde de verano; corría una ligera brisa y la temperatura era muy agradable (unos 28º), el agua digamos que estaba aceptable para estas latitudes, no demasiada gente y ella que se estaba portando maraBillosamente bien..., jugaron con la arena haciendo castillos para princesas imaginarias, persiguieron cangrejos por las rocas, saltaron mil y una pequeñas olas que iban llegando a la orilla, observaron los peces desde el muelle, recogieron conchitas, se echaron crema para no quemarse, comieron arena, bailaron esa canción "cangrejito, cangrejito..." que le enseñó rapantita y que tanto le gusta... al caer la tarde observó con atención desde la seguridad del colo de su abuelo como nadaba la abuela... y cuando volvían en barco a casa, ella preguntó a la par que señalaba con su pequeño dedo índice hacia algún lugar:


-Lela, qué son?


Se giró hacia donde indicaba su diminuta y todavía frágil extremidad y para su sorpresa se dió cuenta de que tenían compañía. Sonrió y contestó:


- Son delfines cariño.


- Ah.


- Y qué están haciendo?


- Nadan.


- Poqué?


- Porque son peces, tienen aletas y nadan para poder moverse de un lado a otro dentro del mar.


...


- Lela, tú tienes aletas?


...

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