9.06.2010

SIN LLEGAR A SER ECO

Después de varios días tirando, cogiendo, retirando, decidiendo, moviendo, subiendo, bajando, limpiando, colocando, ordenando, desordenando, decidiendo, llorando, riendo... en los últimos minutos se golpeó una puerta y me di cuenta que el sonido producido con el choque de madera contra madera era diferente, dejaba un rastro detrás de sí, sin llegar a ser eco.

Todo estaba vacío, apenas quedaban unos pocos muebles solicitados por la nueva inquilina. Encima, en el "trastero", convivirán los recuerdos de muchos años de vida en común, cosas que soy consciente permanecerán condenadas, encerradas dentro de sus cajas de cartón llorando su antigua ubicación, hasta que un próximo acontecimiento las redirija directamente al lugar al que originariamente debieron ir, el contenedor de reciclaje: cartón, vidrio, ropa... (desde que él argumentó que era su medio de vida me lo tomo más en serio, por lo que los quiero a los 4).

El ruído que hizo la puerta cuando la cerramos por última vez, hasta julio del próximo año, se convirtió en el sonido de mi tristeza.

Mi cabeza dice que hemos acertado y mi corazón disiente. Espero que por una vez gane la fuerza de la razón.

No hay comentarios :

Publicar un comentario