9.25.2010

The Wire

La crítica internacional ha considerado a THE WIRE (titulada BAJO ESCUCHA en España) como la mejor serie de TV de todos los tiempos, y el entusiasmo, en contra de lo que estamos acostumbrados, va in crescendo con cada nueva temporada. Confieso que el trabajo, mis obligaciones con los libros, mi chico, mi pequeñaja y el blog me dejan apenas tiempo libre, y las horas que dedico a la TV son más bien inexistentes, aunque no es justificación para reconocer que ni había oído hablar de la serie. Discúlpenme si el error es imperdonable, mis amig@s aficcionad@s a las buenas series.

La trama es bien sencilla: luchas entre traficantes de drogas y la policía de Baltimore que nos enseña cómo la diferencia entre el bien y el mal con frecuencia depende del punto de vista desde el que se enjuicien los hechos. El espectador es el único que conoce todas las perspectivas. "Todo ello narrado sin maniqueísimo y con tono hiperrealistas e inquietante".

Actualmente se emite en TNT aunque desconozco la temporada por la que van.

Buscando información sobre la serie me he encontrado con esta noticia reciente que me ha dejado perpleja:

"Islandia es un lugar extraño en el que pasan muchas cosas, salvo que rara vez nos enteramos. Tiene que erupcionar un volcán o Björk maltratar a algún periodista en un aeropuerto para que recordemos que, en la geografía más septentrional del mundo, existe un lugar muy extraño llamado Islandia.
En estos días la pequeña isla volcánica es noticia por dos cosas: una, porque la primer ministra de ese país, Jonina Sigurdardottir, se acaba de
casar con su novia de toda la vida, su tocaya Jonina Leosdottir; y otra, por una extraña noticia relacionada con The Wire, la serie de David Simon. Esto último, como cabe suponer, es lo que a nosotros nos interesa.
Todo empezó con la crisis financiera internacional, hace poco menos de dos años. El país con mejor nivel de vida del mundo sufrió un golpe terrible, y el gobierno aplicó un cruel y rígido plan de ajuste, que enojó —y cómo—, a los apacibles habitantes de la isla. Para castigar a sus políticos corruptos, el pueblo brindó una hermosa lección de democracia. ¿Qué hizo? Dejar la alcaldía de Reykjavik, la capital de Islandia, en manos de un excéntrico comediante llamado
Jón Gnarr.
Para
Jón Gnarr todo empezó como un juego, una parodia política. Se autopostuló candidato, y armó una campaña en la que se encargó de prometer una barbaridad tras otra, bajo el lema "podemos prometer más, dado que en ningún caso lo cumpliremos".

Dijo que quería llegar al gobierno municipal para llenarse los bolsillos y favorecer a sus amigos con buenos trabajos, prometió toallas gratis en las piscinas, anunció la construcción de Disneylandia al lado del aeropuerto de Reykjavik y propuso un programa para que el Parlamento islandés —el más antiguo del mundo— fuera un lugar libre de drogas, aunque a partir de 2020.
Por supuesto, la gente lo eligió. Pero dado el porcentaje de votos alcanzados (un 34,7 por ciento),
Gnarr tuvo que pactar, sí o sí, con otro partido político.
Y aquí llegamos, finalmente, al tema que nos convoca: este hombre —que también prometió anclar en mitad del océano, y para siempre, un barco con todos los
culpables de delitos financieros en su interior— dijo que no pactaría con ningún partido cuyos miembros no hubieran visto las cinco temporadas enteras de The Wire.
Es una exigencia tan extraña como sensata, porque para cualquier político del mundo, por lo menos para quienes pretenden gobernar en el mundo occidental, un visionado de
The Wire debería ser obligatorio. Una serie que es mucho más que una serie: es un tratado sociológico acerca de la corrupción humana desde las ópticas del tráfico de drogas, las aduanas portuarias, la enseñanza, la Justicia y los medios de comunicación. La vida misma, en cinco entregas.
Al final, el partido de
Gnarr terminó pactando con los social demócratas —luego de que sus integrantes vieran la serie completa, ¡ja!—, y ahora el comediante es el nuevo alcalde de Reykjavik.
Todo esto es muy extraño y real a la vez, igual que el destino escandinavo, en el que, como dice Borges, las cosas suceden como en un sueño y en una esfera de cristal.
Casi nunca nos acordamos de Islandia, pero, volviendo a Borges, "¡qué dicha para todos los hombres, Islandia de los mares, que existas!”."

En 2008 TNT emitió un programa especial, de excelente factura técnica, comentado entre otros por Carlos Boyero, Marcos Ordóñez, Enric González y Maruja Torres. Os dejo el enlace al programa completo que dura unos 20 minutos, por si a alguien le interesa. Especial: The Wire

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