10.01.2010

REALIDAD

Hasta ayer solo eran datos listados: nombres, apellidos, DNI, fechas de nacimiento... almas sin rostro; para algunos cigarras atrapadas por la realidad de la vida y para otros simplemente hormigas con un final infeliz..., daba igual... datos, números... pero hoy he conocido a algunos de ellos; a pesar de que no era la primera vez que me enfrentaba a un auditorio similar, esta vez era diferente... algo me paralizó: la media de edad, rondan los 55 y algunos incluso están a punto de jubilarse.

Allí sentados, con mirada circunspecta, con tristeza en sus rostros... mientras algunos agradecían la oportunidad que se les brindaba se me resquebrajaba el alma. Tuve que hacer un gran esfuerzo por sonreir y evitar que las lágrimas se precipitaran de los lagrimales rodando mejilla abajo. Y en el medio apareció él, tan mayor... con un gesto tan cansado..., me costó reconocerlo, hablamos unos segundos, 63 años..." si consigo otro contrato el año que viene ya tendría los años suficientes para cobrar la pensión... "

Sus historias personales son durísimas. Solo escuché unas pocas, otros, los más, se las guardan para sí, se adivina en sus rostros cansados un sufrimiento brutal.

Qué estamos haciendo mal para haber llegado a esto? De verdad que la única solución que se nos ocurre es intentar paralizar un país para que todo el mundo se entere de nuestro descontento? Mi pequeño bebé de 2 años y pico largos puede permitirse reaccionar así, pero nosotros... los adultos... no sería mejor ocuparse en vez de limitarnos a vociferar cual plañideras en una función teatral nuestra fingida preocupación? Si los vierais entenderíais de lo que hablo, jamás olvidaré esas miradas.
Y sentí pena, mucha pena, de ese tipo de pena que es capaz de borrar una sonrisa..., y debería haber sentido alegría, alegría inmensa por mi privilegiada situación.

Dejemos de ser egoístas y demonos cuenta, por una vez, de la realidad que nos rodea. Por un instante, os confieso, sentí vértigo, miedo a verme algún día en su lugar.

1 comentario :

  1. Teresa2/10/10

    Sí, nos ha tocado vivir una época muy dura. Inseguridad laboral, escasas perspectivas de futuro y un horizonte muy incierto. Y lo peor es que no es una situación con los días contados sino que nos tendremos que acostumbrar a sobrevivir así durante unos cuantos años... vivir sobre arenas movedizas o volver a emigrar como hace unas décadas.

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