11.18.2010

JUSTICIA

Ayer, mientras escuchaba en el telediario que el TS ha dictado sentencia en el caso de Antonio Meriño, ordenando reabrir el caso para que se celebre nuevamente juicio, muchas cosas se me removieron por dentro. Me alegro infinito de que alguien les haya dado la oportunidad de demostrar la verdad y espero y deseo que triunfe la justicia. Otros no hemos tenido ni tendremos ese oportunidad. Pensé que quizás fué porque me dejé llevar, no acampé delante de los juzgados durante 500 y pico días como esos abnegados padres, no hice ruído, no intenté ponerle una venda a la justicia... porque creía en ella.


El precio pagado ha sido alto, por un lado las consecuencias que se han derivado y que a mí y a los que me quieren, les pasarán factura toda la vida; y por otro, el haber asumido que a veces, y confío en que así sea, sólo a veces, la justicia no hace honor a su nombre.

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