4.21.2011

LA LUNA Y LAS ESTRELLAS


Seisei me conminó a acercar la nariz al cristal de la ventana para ver el espectáculo que la luna de hoy -día del padre- estaba dejando sobre un escenario azul oscuro (casi negro) y límpido, salpicado en ocasiones por alguna estrella que empezaba a despertar. No sé si todos vosotros conocéis el orígen de las estrellas. Según mi propia teoría, son el resultado del fulgor en los ojos brillantes de aquellos que han abandonado este mundo terrenal para viajar lejos, muy lejos y que siguen un ciclo contrario al nuestro, es decir, por la distancia irreal que nos separa, cuando nosotros debemos dormir ellos se despiertan y así, velan nuestros sueños cada noche. Cada parpadeo que en ellas nos parece adivinar no es más que un guiño de alguien que con ese lenguaje especial nos anima a seguir adelante, a continuar nuestro camino invitándonos a disfrutar de este tiempo y asegurándonos que algún día nos reencontraremos.
Pues bien, siguiendo su consejo nos acercamos a la cristalera y allí estaba: majestuosa, señorial, brillante, dorada, redonda y plena; situada sobre los edificios que se contemplan desde el mirador de la cocina. Avisamos a "mon petite savage" para que viniera a contemplar un espectáculo único, susurrando, como si tuviéramos miedo de espantarla:
- "Bebé, ven aquí, mira qué bonita".
Oímos el clac-clac-clac-clac de sus pasitos apurados contra el parquet y apareció con intriga en la mirada. La subimos a la encimera y nos apostamos los 3 pegados al alféizar de la ventana cerrada.



Muy juntos. En silencio.
Demasiado sosiego para nuestra parlanchina e impaciente mujercita... quien tras unos segundos que debieron parecerle horas rompió a hablar atropelladamente:

- Sabéis, pues un día, entonces, cogemos, una escalera muy alta, muy alta, y cogemos la luna y la traemos para casa para jugar con ella.
(...)
- O a lo mejor la puedo coger yo sin escalera, porque cada día soy más alta, y más alta y más alta así (abrió sus bracitos todo lo que dieron de sí para escenificar su largo tamaño) y entonces ya le llego y entonces la traigo y no os la dejo, es para mí solita.

Alternamos nuestra mirada cargada de ternura hacia ella y la luna y nos miramos sin mediar palabra...

- Bueno, ya está vista no? Vamos a bailar al salón?

Está visto, con el paso de los años uno gana experiencia y pierde impaciencia...


Nota.- La imágen que acompaña este post me la ha regalado UGARCIA, os animo a visitar su album FLICKR donde tiene más imágenes que merecen la pena, no os perdáis, entre otras, "entrenando a la luz de la luna" o esta que es la primera que había elegido para ilustrar este post, pero él, que debe ser alguien maraBilloso, no tengo la menor duda, creó la imágen que acompaña este relato para mí, sin conocerme de nada. Gracias por tu generosidad. Te debo una. ;)

2 comentarios :

  1. Niña Melón22/4/11

    Os estoy viendo a los tres pegados a la ventana viendo el espectáculo "with glittering eyes"... Recuerdo esa luna. A unos cuántos kilómetros yo también la estaba observando y pasó algo mágico. Ahora que lo dices debió ser con la complicidad de las estrellas. Quizá un guiño del más allá.

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  2. Esta "Seisei" tiene unos detalles de vez en cuando que se sale, oye!!

    Ya me gustaría a mi tener el equipo que tiene ese fotógrafo... o su mirada... que ya no sé yo qué es mejor.

    Biquiños ;-)

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