6.15.2011

KITCHEN by Banana Yoshimoto

" Perder al ser amado ha sido la primera experiencia de lo que llamo, a pesar de tener sólo 20 años, mi larga vida, y me ha hecho sufrir tanto que, a veces, pensaba que dejaría de respirar. Mi corazón, la noche en la que él murió, se fue a otra dimensión, y ya no pudo volver a mi, de ninguna manera.


Me era totalmente imposible ver el mundo con los mismos ojos que antes. Mi cabeza flotaba y se sumergía insegura, y la sentía turbia, pesada y sin sosiego. Y lamento que me haya sucedido a mi una de las cosas que a algunas personas no les suceden jamás.

Lo sé, aún éramos jóvenes y, además, tal vez no hubiera sido el último amor de nuestras vidas. Sin embargo, Hitoshi y yo experimentamos por primera vez diversos dramas que nacían entre los dos. Mientras sopesábamos la importancia de los diferentes episodios que surgían al relacionarse intimamente dos personas, conociéndolos uno a uno, construimos cuatro años.

Después de lo ocurrido, puedo decir en voz alta: "Dios es imbécil".

Yo amaba a Hitoshi con Locura.

Dormir por la noche era lo que más temía. Lo peor, el terrible shock que recibía al despertar. Abría los ojos sobresaltada y me asustaba la profunda oscuridad de comprender dónde estaba en realidad. Siempre tenía sueños relacionados con Hitoshi. Dentro de un sueño ligero y penoso, mientras podía y no podía ver a Hitoshi, sabía que ya nunca más podría verlo en la realidad, que sólo era una ilusión.

Por eso, incluso cuando dormía hacía esfuerzos para no despertarme. ¿Cúantas veces habré recibido un amanecer helado, en el que abri los ojos confusa sintiendo una tristeza que casi me hacía vomitar, dando vueltas en la cama, cubierta siempre de un sudor frío? Me sentía arrojada en un tiempo pálido que respira en silencio cuando clarea al otro lado de las cortinas. En aquellos momentos, sentía tanto frío y tanta soledad que pensaba que hubiera sido mejor permanecer dentro del sueño. Era el amanecer de una persona sóla que sufría con las reminiscencias de sus sueños sin poder dormir más. Yo, cansada, sin haber dormido apenas, yo, que había empezado a conocer el terror hacia aquellas horas de soledad parecidas a una larga demencia que esperaban la primera luz de la mañana, decidí empezar a correr.


Era un esfuerzo vano. La verdad es que no había una sola cosa que me apeteciera hacer. Quería ver a Hitoshi. Pero tenía la sensación de que debía continuar moviendo, a toda costa, mi corazón, mi cuerpo y mis manos. Y quería creer que, si pudiera seguir esforzándome, automáticamente lograría sobreponerme alguna vez. No había ninguna garantía, pero creía que era esencial llegar hasta ese momento. Cuando murieron mi perro y mi pajarito, lo había conseguido más o menos de la misma forma. Pero en este caso no funcionaba. Y los días fueron pasando, marchitándose uno tras otro sin ninguna perspectiva. Yo seguía pensando como si rezara.

<< Estoy segura, segura. Llegará un día en que podré librarme de esto >>"

(extracto del relato "Moonlight Shadow")


Las lágrimas brotaron de la fuente de mis sentimientos, una tras de otra, sin poder refrenarlas, sin querer hacerlo; se deslizaron a su libre albedrío sobre mis mejillas durante un tiempo indeterminado después de leer este texto. Corro a comprarme el libro. Yo quiero más, para entenderte mejor.
 
Si queréis conocer algo más de la autora y su obra pinchad aquí

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