3.16.2012

Part one: B & the big C

Su nombre no importa, representa a muchas personas que de forma valiente se enfrentan a los avatares que tiene la vida. Me ha escrito para compartir conmigo un episodio doloroso de su vida y yo le agradezco infinitamente que me haga partícipe de ello. Un honor. Hoy me envió un correo del que os he extractado una parte; con su permiso y siempre que quiera compartiré sus reflexiones con vosotros bajo la etiqueta THE BIG C. Será una historia con final feliz. El punto de vista de alguien valiente a quien admiro mucho. 


"Es curioso mi estado de ánimo, porque cuando salgo de una prueba y me dicen algo bueno (por ejemplo que no se ven ganglios en la eco), salgo eufórica, estoy bien todo el día, me parece que va a salir todo estupendo... Y sin embargo, al día siguiente, soy como una flor a la que le ha dado el sol todo el día y tiene los pétalos marchitos por el exceso de calor.


La enfermedad es como un golpe, como un puñetazo seco que te atraviesa y hace que te partas en dos. Ya no tienes proyectos de vacaciones, ni de quedar con tus amigas, ni ganas de ir al gimnasio y todo se vuelve anormalidad, pruebas y más pruebas para confirmar un diagnóstico que en realidad ya sabes malo desde el principio, y lo único que te hacen es decirte cuánto de malo es.


Todo es un largo compás de espera, una cadencia lenta, en la que el resultado de una prueba te lleva a un nuevo camino de baldosas (como el de Dorothy en El Mago de Oz) que se termina en un nuevo resultado de otra prueba distinta.


De repente el tiempo, ya no se cuenta en segundos infinitos, sino que sólo es tiempo de felicidad aquel se que pasa desde una revisión favorable... hasta la siguiente.


Hay que cambiar el chip. Hay que marcarse metas pequeñas y aprender a disfrutar de cada minuto porque no sabes de qué color será el minuto siguiente. Y aunque uno se sabe de memoria todo eso de que hay que ser positivo, y ver las cosas buenas, y lo mucho que te aporta el cáncer, te digo una cosa... "

1 comentario :

  1. Sí, hay que disfrutar de la vida, estos pequeños placeres sencillos cada día, le damos mucha importancia a demasiadas cosas que no la tienen.
    gracias por compartir este texto de B. & the big C., es precioso, me ha conmovido mucho, transmite mucha fuerza y seguro que esta historia tiene final feliz. Desde aquí le mando un abrazo muy fuerte.
    Bss :)

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