5.20.2012

Part 8: B & the big C




Nosotras también estamos deseando abrazarte, debemos poner remedio! 


"No sabes cuántas ganas tengo de verte. El lunes tengo una cita de revisión médica, a ver si me dicen por fin cuándo empiezo la quimio y en ese inpass, me pasaré por ---- y compartiremos una comidita. Y te abrazaré hasta que no me queden fuerzas, hasta que --- patalee y proteste!
Yo sigo bien. Mis cortes han cicatrizado bien, las tiritas de aproximación se han caído y sigo avanzando pasos y descubriendo cosas.
Estos días, al irse cayendo las tiritas, he hecho un ejercicio de empatía hacia las mujeres que han sufrido una mastectomía. Que es cierto que no es remotamente mi caso, y si bien cuando yo firmé el consentimiento lo firmé para todo lo que tuviera que hacerse, hoy miro la finita línea rosada que va desde el pezón y la axila y me alegro de conservar el pecho. Es un acto de infinita vanidad, como tú posteabas el otro día, y toda vanidad tiene un componente egoísta.
Sin embargo, junto a la vanidad, ha llegado la comprensión. He entendido cuán mutilante puede llegar a ser esta enfermedad, ya no por la mutilación física en sí, sino porque ésta lleva pareja una mutilación psicológica brutal. De repente, anida en nosotras la duda de si volveremos no ya a ser las de antes, sino si podremos volver a sentir como lo hacíamos antes de que el bisturí pasara por nuestro cuerpo.
Tal vez al decirlo parece una tontería, sin embargo es un sentimiento arrollador, que conlleva un proceso de adaptación a la nueva imagen lento y doloroso. Y después de que te has adaptado a ella y la has asumido, sólo después, conseguirás compartirla con tu pareja.
Entiendo el temor al rechazo de sus maridos, de quienes compartan con ellas su intimidad.
El otro día leí en un artículo que en algunos países se hacían las reconstrucciones mamarias durante la misma operación de mastectomía para que el impacto psicológico en la mujer fuese menor. Y tiene toda la lógica del mundo.
Sin duda podemos vivir sin pechos, y muchas mujeres lo afrontan así. Esas son las auténticas valientes, capaces de enfrentarse al enemigo y mirarlo de frente, plantarle cara y hacerle saber que, en lugar de derrotarlas, la enfermedad las ha hecho más fuertes. Pues en el fondo todas somos tan hermosas como nos sentimos, y eso nada ni nadie nos lo puede quitar."

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